Autor: Jaime García Chávez
Enviado por: Jaime García Chávez
1-julio-2011
Ese es el dilema que México no ha resuelto. Ha estado en circunstancias históricas excepcionales y se han malogrado, dos de ellas merecen recuperarse: la restauración de la República con Juárez y el arribo de Madero a la hora del derrumbe de la dictadura porfirista. La búsqueda del ideal democrático para nosotros ha sido un largo peregrinar sin destino y los últimos años hemos sido testigos de que los grandes avances naufragan en la perversión y en el desvío de las responsabilidades públicas más altas. La elección del 2006 y el deterioro del IFE dan cuenta sobrada de mi afirmación. Las recientes revelaciones de Elba Esther Gordillo y su incidencia oportunista en grandes decisiones nacionales nos llevan a pensar en la necesidad, para los ciudadanos mexicanos, de emprender la construcción de una democracia fuerte, que a decir de Benjamín Barber, se define como un modelo participativo de la política donde los conflictos se resuelven a través de un proceso de autogobierno que busca la creación de una comunidad política que convierte a los individuos privados y dependientes en ciudadanos libres, siempre buscando los bienes públicos por encima de los intereses privados.

